miércoles, 2 de diciembre de 2009

VUELVE Y CON FUERZA


Dicen que las heridas de amor y todas las huellas que la vida amorosa va dejando en nuestro corazón sólo con amor se curan. Debo decirles que dicho proceso va avanzando considerablemente en mi corazón, les contaré de forma muy, muy rosa un cuento mágico que nace de este músculo que participará de mi narración.

Era exactamente en el marco de alguna fiesta de índole cultural mexicano, de la nada salió un par de ojos tiernos acompañados de un hombre impresionante, la tarde era perfecta, de esos ocasos propicios para entregarte en los brazos del ser amado, el contexto no era del todo adecuado pero fue: el cruce de miradas y un par de roces lo que desencadenó esta maravillosa historia. Hundidos en una pasión abrazadora, los músculos, sí, me refiero al músculo que se encuentra situado un tanto a la izquierda en el pecho de los humanos, digo músculos porque sé que fueron dos los que se conectaron, una especie de sincronía y felicidad extrañas, concretas pero confusas, una respiración explosiva acompañada de un desconocido uso de las emociones en mí.

Pronto el correr del tiempo y la vida los llevó a un encuentro con el bosque (artificial, lo acepto y en medio de una ciudad, pero bosque), y frente a un lago, (bueno, bueno se que no era lago, más bien una fuente), entorno que parecía parte de un cuento como aquellos que de "peques" escuchamos antes de dormir; fue en ese sitio donde todo se concretizó, digamos que el estar lado a lado y sentir esa seguridad generada por la cercanía de estos dos músculos.

El ambiente fue cambiando y ninguna condición o factor turbó lo que se estaba gestando: el reto de amar. Horas largas, factores curiosos (no daré detalles de ellos) y por supuesto la caminata en medio de la noche cerraron el primer capítulo que rápido pero seguro se escribió.

Una noche breve y un desesperado intento por volver a ver ese par de ojos, nuevamente se experimentó la magia, con tropiezos pero afianzada, segura pero con la inevitable espera, otra noche lejos, y más momentos de incertidumbre.

¿Me llamará? ¿Le llamaré? ¿Será acaso que no me equivoco? Respuestas que se hacían saber solas, pero que obligaron a que todo fuera llenándose de luz, luz que confirmo ha generado en todas y cada una de las pequeñas partes de mi cuerpo un brillo extraño, me siento como radioactivo, sé que eso no es muy poético pero es real, sentir plenitud en poco tiempo, pero… ¿Qué es el tiempo? no es más que un capricho que si se deja seguir detiene el curso de las cosas, olvidé por completo ese detalle y seguí sintiendo, pero ésta y por primera vez en toda mi vida con los ojos abiertos, enterándome por completo de lo que ha pasado en torno a cada emoción y cada impulso.

Así los días, con impulsos, esos que te hacen conectarte al net para ver tan sólo que se encuentre en línea, ese impulso del mensaje por el móvil que no es más que un suspiro que llena de regocijo cuando es contestado. Conocer, entender, descifrar, desmenuzar a ese hombre, adorarle, admirarle, sentirse seguro...

Pero como en todos los cuentos, una bruja malvada ha hecho su aparición, -maldita sea, me dije, la madre de aquel príncipe torturó un poco el espacio, ella debía saber si el caballero de aquellos guapos ojos merecía a su bebé. Madre, sí, madres, mi madre y sus cosas jajajajaja, en fin. Circunstancialmente las cosas se han dado y la bruja malvada se suavizó al ver que su bebo está en perfectas condiciones y que además descubrió que sabe sonreír, de esas sonrisas eternas, naturales, bellas por el simple hecho de reflejar todo lo que adentro revoluciona a gran velocidad.

"Ninguna noche dura lo suficiente", creo que no sólo las noches deberían ser largas para sentir esto, ojala se eternizaran, no lo se, la luna dura pocas horas ocultando al sol, eso hace que el amor tenga pausas, los matices son parte importante de toda relación, y más cuando se sabe que se entrega algo en cada caricia, en cada espera, en cada beso y en todas y cada unas de aquellas charlas aromatizadas por el café que espera seguro en la mesa ese cruce de energía.

Es un cuento breve porque va llevando un curso, un tiempo, pero del cual se dirá mucho, tanto como queramos, es tan bello sentir que la vida recobra el curso, es tan bello estar con alguien que confía y te hace confiar.

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